SUFRÍ BULLYING. MI EXPERIENCIA

Esta es mi historia, puedes ver el vídeo o leer el texto a continuación

Hola, me llamo David Navarro y sufrí bullying durante tres años, concretamente desde los 14 hasta los 17 aproximadamente. 

Desde los 11 años o así, cada verano voy a pasar las vacaciones y los fines de semana a una casita que tenemos cerca de la playa. Allí hay algunas vecinas de más o menos mi edad a las que conozco desde entonces y hablando con ellas este último verano me dijeron que cuando  yo era más pequeño me recordaban como alguien muy estúpido. 

Fue en ese momento cuando volví a recordar por qué era así y todo lo que me había pasado durante esa época para ser así. Porque admito que era estúpido, y mucho. Pero ellas no sabían nada de lo que me había pasado, hasta que se lo conté y comenzaron a entender muchas cosas.

Hace unos días estaba jugando al Fornite solo, no juego mucho ya que apenas tengo tiempo, pero una horita o dos la puedo sacar los fines de semana. Me tocó con un chaval marroquí que vive en España y tiene 13 años. No sé por qué pero mientras jugábamos le transmití confianza o algo y me contó que sus compañeros de clase no juegan con él al Fortnite por ser marroquí, y que a veces le pegan. Ahí es cuando dije, JODER, si es que es un problema muy real y no se ha conseguido parar.

Hago este vídeo por varios motivos:

  • Porque ya lo he superado y me siento preparado para contarlo
  • Para concienciar de que se le puede llegar a arruinar la vida a una persona con el bullying.
  • Para intentar ayudar con algunos consejos si es que mis consejos sirven de algo.

Cuando sufres bullying dejas de quererte a ti mismo, pierdes tanto la confianza en ti como en los demás, y conocer gente ya no te parece tan fácil porque no quieres que te vuelvan a fallar. Antes de contarte mi historia, solo quiero decirte que si sufres bullying no dejes de quererte, y sobretodo desahogate con alguien ya sean tus padres o tus amigos o tu cabeza al final no podrá soportarlo.

Dicho esto voy a comenzar a hablar de mi infierno y al final intentaré sacar conclusiones.

EL COMIENZO

Hasta los 12 años fui un niño muy feliz, todos en mi familia lo dicen. 

Siempre estaba riendo, pero a esa edad llegó el primer palo de la vida. 

De una semana para otra murió el tío de mi madre.Para mí era como un abuelo más ya que era quien me llevaba al colegio, me iba a buscar, se quedaba conmigo si mis padres se tenían que ir a hacer recados…estaba siempre ahí. Su muerte me dejó muy tocado, no sé si llegué a tener depresión pero si no la tuve faltó poco. Apenas quería hacer nada y cada vez que lo recordaba no podía evitar llorar aunque me hacía el duro.

 A este hecho se le sumó un nuevo factor.

A los tres meses de su muerte comencé en el instituto. Como vivo en un pueblo de poco más de 20mil habitantes por aquella época cuando acababas el colegio comenzabas el instituto en otro centro, con un montón de gente nueva. 

A mi instituto obviamente iban muchos de mis amigos del colegio ya que solo había dos institutos, pero a mi clase en concreto no fue ninguno de ellos, bueno sí, uno, o eso creía.

Con 12 años yo no mediría más de metro y medio, no fue hasta los 16-17 años que dí un estirón. Además siempre he sido muy delgado. El hecho de tener que llevar 6 libros cada día en la mochila más unas cuantas libretas para mí era una tortura, así que iba con ruedas en la mochila. Ahora creo que nadie se atreve, pero cuando yo tenía 12 años habíamos unos cuantos y no teníamos problemas. Os preguntaréis por qué cuento todo esto, pero es necesario para entender bien el contexto.

Por si fuese poco el primer curso de instituto me apliqué muchísimo y saqué una media de 9 o muy cercana a 9. Como ya he dicho en mi clase prácticamente no tenía amigos y si a esto le sumas que soy una persona muy tímida y a la que le cuesta pillar confianza con la gente, pues hizo que me centrase bastante en los estudios sin despistarme demasiado.

Bueno pues pasó primero de la ESO y llegó segundo. El comienzo del infierno.

Bueno recordaréis que un amigo mío sí que iba a mi clase. Bueno era el típico amigo de 1,90m fuertote. La verdad que ir con él era como ir con guardaespaldas, quién se iba a meter contigo. Pero todo cambia si él va contra tí. Y eso pasó.

Por aquella época ya lo pensé, y a día de hoy sigo creyéndolo. Creo que simplemente tenía celos de mí por sacar mejores notas y ser “el favorito” de algunos profesores. Aunque como ya os he dicho yo era muy tímido, no era de hacer la pelota a los profesores. De hecho ni les preguntaba cuando tenía dudas. Pero la cuestión es que tenía celos y decidió arruinarme la vida. Fue así cómo comenzó mi lucha.

LA HISTORIA

Su primer objetivo fue apartarme de todos mis amigos. Dejarme solo. Le fue relativamente fácil ya que en su misión le acompañó un excompañero de mi colegio. El típico que nunca me había caído bien y me parecía la persona más falsa del mundo. Pues ese.

Entre los dos le comieron la cabeza a la mayoría de mis amigos, quedándome prácticamente solo. 

Una vez consiguieron que me quedase prácticamente solo llegó la peor parte, eso solo era el inicio de unas acciones que arruinarían mi adolescencia y me convertirían, en parte, en quién soy el día de hoy.

Ahora solo faltaba un paso más, conseguir que toda una clase fuese contra mí. Para ello comenzó a ordenar a otros compañeros que me hiciesen cosas como tirarme todos los bolígrafos al suelo, empujarme cuando iba por el pasillo, darme collejas, tirarme libretas, chaquetas o la mochila a la basura. Otras veces simplemente se dedicaban a inventarse cosas sobre mí y se las contaban a todo el instituto.

Muchas veces yo me rebotaba, otras simplemente no sabía quién había sido y no podía hacer nada más que resignarme. Si me rebotaba por cualquier cosa a los payasos de mis compañeros les hacía gracia y decidían joderme más, si los ignoraba daban por hecho que tenían vía libre para seguir jodiendome y encima no me quejaría. Estaba en un punto complicado.

Aún no le había contado nada a nadie. Algunos profesores veían cosas, pero nadie hacía realmente nada por ayudarme. Es lo más normal del mundo tirar las cosas de alguien a la basura o meterle empujones por el pasillo deberían pensar.

Iban pasando los días y cada vez me sentía más solo, más solo y más triste. Cada vez quedaba menos con los pocos amigos que tenía, me sentía muy mal conmigo mismo y sin ganas de socializar con absolutamente nadie.

Durante ese año no pasó mucho más. Excepto una cosa. Alguien encargó a otro chaval de otro instituto que vienese a mi instituto, me esperase en la puerta y me persiguiese hasta mi casa. Ahí ya fue donde sentí miedo, miedo de verdad, porque aquel chaval no tenía mucha pinta de tener algo que perder, y tenía fama de encontrar pelea allí donde la buscaba. Y sé que fue alguien de mi instituto quien lo orquestó, porque todos sabían lo que iba a pasar y solo un compañero me avisó de ello minutos antes de salir.

Llegó tercero, posiblemente el peor año aunque muy igualado con cuarto.

En tercero me sentaron en clase con un repetidor. El repetidor era amigo de mi abusón número 1, de hecho hasta eran compañeros de equipo por lo que se conocían bastante.

A pesar de que a priori podría parecer un gran error, la realidad es que nos llevábamos bastante bien. Era de los pocos que no me vacilaba ni me hacía nada, incluso a veces me defendía. Imaginad que 1 vs casi todos era muy complicado para mí.

Ese año también seguían las típicas bromas y empujones. Además, volvieron a perseguirme energumenos por la calle cuando salía. Un día incluso se formó un corralito a la salida. Un chaval que ni siquiera conocía me quería pegar. 

Ese mismo año, recuerdo perfectamente cómo iba caminando por el parque junto con unos amigos. Un grupo de jóvenes, en el que se encontraba el chaval del corralito anterior nos comenzaron a lanzar piedras y perseguirnos desde 5-6 metros de altura. Iban a matar, y de hecho golpearon a un amigo en la cabeza.

Ese año mis notas bajaron muchísimo, y el tutor se dio cuenta. También se dio cuenta de que algo pasaba, al igual que mis padres que venían sospechando desde hacía mucho tiempo. Ese año, sin exagerar, mis padres fueron más de 7 veces al instituto a hablar con el tutor y posiblemente más veces pero no me enteré.

Además, el tutor tuvo la magnifica idea de que me apuntara a algún deporte. Posiblemente elegí mal, pero me apunté a fútbol. Comencé jugando en el segundo equipo y al año siguiente ascendí al primero como titular indiscutible, hasta que no pude más.

Resultó que me encontré con todos los abusones allí, y a ellos se unieron más abusones a los que ni siquiera conocía pero les hacía mucha gracia reirse de mí.

Era habitual robarme la ropa y esconderla, e incluso robarme ropa. Otras veces me la tiraban a la ducha, o se llevaban mi mochila. Otras me encerraban en el vestuario. Era un sinvivir, ahora sufría bullying en el instituto, pero también en el extraescolar.

No todo fue malo en tercero. Hice un intercambio en Francia durante una semana donde me lo pasé genial. Y bueno, también me enamoré por primera vez. No solo me había enamorado, sino que era mutuo. Pero no estaba preparado para querer a nadie porque no me quería ni a mi. Así que aunque había mucho amor entre nosotros, me fui de vacaciones de verano un mes y medio a la casita de la playa que os he comentado al principio.

Por aquella época nadie tenía Whatsapp, de hecho creo que apareció al año siguiente. Así que hablabamos casi a diario por Facebook. Volví de vacaciones 1 mes y medio después y justo ese día tenía un partido de futbol, de pretemporada. Cual fue mi sorpresa al ver que ella había ido a verme, sin yo decirle nada. Pero después apareció abusón nº1 y su fiel escudero abusón nº 2. Estaban con ella. Un mes más tarde o tal vez menos se confirmó lo que yo deduje mientras estaba jugando en el lateral izquierdo de la banda del campo. Ella estaba saliendo con el escudero. Parecía que no tenían suficiente con dejarme sin amigos y humillarme cada día, también querían apartarme de ella. Ella no sabía prácticamente nada de lo que yo estaba pasando, tal vez si lo hubiese sabido no hubiese salido con el escudero, pero la realidad es que salió durante unos meses con él y prácticamente desapareció de mi vida de repente.

Llegó 4º y la pesadilla continuaba. Mi tutor en 3º había prometido que me cambiarían de clase, pero por lo visto él se fue a otro centro y la promesa quedó en el olvido.

Para más inri, nos enteramos que todo lo que mis padres hablaban en las reuniones acababa llegando a los alumnos. Por lo visto la jefa de estudios o lo que sea que fuese se lo contaba a una amiga suya, la amiga del escudero. Y la madre del escudero a su hijo. Total, que se sabía todo.

Ese año ya ni estudiaba, la desmotivación era real. Conseguí que mis padres me compraran un ordenador a principios de curso y cada vez que llegaba a casa me evadía en el Call of Duty. En ese juego hice muchos amigos, de hecho aún conservo a alguno y hablamos semanalmente. Además comencé a ser cada vez más bueno, hasta el punto de ser uno de los mejores jugadores de España y competir con la selección.

Ese año ya prácticamente ni estudiaba. Con suerte 20 minutos antes del examen, tal vez un poco más si los profesores estaban despistados. Iba del ordenador al colegio y del colegio al ordenador. Era mi forma de evadirme de todos los problemas en mi vida, y mis padres se preocuparon mucho por el estilo de vida que estaba llevando. Ya no sabían cómo ayudarme.

Tarde o temprano tenía que llegar el final. Y el abusón comenzó con las amenazas de muerte.Tal vez por eso decidió que era momento de matarme.

Comenzó escribiendo amenazas de muerte en mi mesa con lápiz, después pasó a dibujar conejos muertos (por mis dientes) y ya después me lo decía a la cara.

Un día, dibujó un conejo muerto junto a una fecha. Esa fecha era la actual. Supuse que había llegado el momento, y no me equivocaba. Como tantas veces me había pasado, me dirigía a casa siendo perseguido. La única diferencia es que esta vez me perseguía él y un grupo de ex-amigos míos. Llegados a una calle sin demasiado transito decidió que era el momento y le escuché acercarse por detrás. Me giré y ya le tenía encima, acabamos en el suelo. Él me iba lanzando golpes, yo al ser mucho más pequeño intentaba responder a la vez que le clavaba las uñas en la cara.

Por suerte para mí, un hombre se bajó del coche y vino hacia nosotros. También había una mujer que paseaba y se acercó a la vez que gritaba. El abusón salió corriendo, como un cobarde que era.

La mujer fue muy amable y me acompañó hasta casa para evitar que me estuviesen esperando en algún otro lugar, que lo estaban.

Mis padres llamaron a los padres del abusón, eramos compañeros de clase en el colegio por lo que teníamos su numero. No nos sorprendió la respuesta: “Mi hijo no hace esas cosas”.

Ese día fue el último que sufrí bullying. El asunto llegó al instituto y le darían una última oportunidad. Yo esperaba que al menos le expulsaran, pero era demasiado optimista teniendo en cuenta lo poco que me habían ayudado los profesores hasta el momento.

Nos hicieron ir a mediación, donde básicamente me pidió disculpas (no sé si obligadas o no).

Aun así el daño ya estaba hecho y yo estaba solo, MUY SOLO.

Tardé varios años en recuperarme por completo.

CONSEJOS

Pide ayuda, no tengas miedo a pedir ayuda. Alguien te ayudará.

Además, pedir ayuda te ayudará a desahogarte y evitar que tu cabeza se vuelva completamente loca soportando tanta presión.

Yo pedí ayuda tarde, y me arrepiento. Cuando pedí ayuda a los profesores no me ayudaron casi nada, pero no todos son iguales.